Historia Abierta
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Entre Rivalidades y Deseos

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Todas las edades

En un mundo donde el amor surge entre la competencia, dos rivales se ven forzados a colaborar…

Sinopsis

En un mundo donde el amor surge entre la competencia, dos rivales se ven forzados a colaborar. Lo que comienza como rechazo se transforma en un deseo inesperado, explorando emociones profundas y diálogos vibrantes.

Apta para todas las edades.

Por Equipo Historia Abierta

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Personajes principales

  • Carla · Protagonista
  • Víctor · Protagonista
  • Ana · Secundario
21

~4 min de lectura

Capítulo 1 · ~4 min

Entre Rivalidades y Deseos

El reloj marcaba las nueve de la mañana cuando Carla entró a la sala de reuniones. Tenía la carpeta apretada contra el pecho y la mirada fija en la pantalla. No esperaba encontrar a nadie que le molestara más que un leve fastidio, pero ahí estaba: Víctor, su rival de siempre, ya sentado, mirando su celular con una sonrisa que le quemaba la piel.

—Vaya, Carla —dijo Víctor sin levantar la vista—. Pensé que llegarías más tarde.

Ella no dijo nada y se sentó al otro lado de la mesa. El aire se hizo pesado, como si la tensión llenara cada rincón. Sabían que ese proyecto no era cualquier cosa; era su oportunidad para demostrar quién era el mejor.

Ana, la directora del proyecto, entró con paso firme y pidió silencio. Explicó que, por la importancia del trabajo, tendrían que unir fuerzas, dejando atrás sus diferencias. Carla y Víctor se miraron, sorprendidos y desconfiados.

—¿Unir fuerzas? —preguntó Carla, frunciendo el ceño—. ¿No era mejor que cada uno trabajara por separado?

—No —respondió Ana—. Esta vez es conjunto. Deben colaborar para lograr resultados que ninguno podría alcanzar solo.

Víctor sonrió con suficiencia, como si ya supiera que ganaría ese pulso. Carla sintió que algo se apretaba en su pecho. No solo estaba en juego el proyecto, sino también su orgullo.

—Muy bien —dijo Carla, con voz firme—. Pero quiero dejar claro que no pienso ceder ante tus ideas.

—Igual aquí, Carla —replicó Víctor—. No esperes que sea fácil.

La reunión continuó, pero cada palabra parecía chocar contra un muro. Carla proponía algo y Víctor lo rechazaba al instante. Él hacía una sugerencia y ella la desarmaba con un gesto o una palabra. Ana intentaba mediar, pero la tensión solo crecía.

Carla notó cómo Víctor se reclinaba en la silla, cruzaba los brazos y fruncía el ceño cada vez que ella hablaba. Parecía disfrutar cada discusión, como si peleara por algo más que un proyecto.

—¿Y si probamos la idea de Carla? —sugirió Ana, intentando calmar la situación.

—No creo que funcione —respondió Víctor—. Es arriesgado y poco práctico.

Carla apretó los labios, sintiendo que la paciencia se le agotaba. Se inclinó hacia adelante y lo miró a los ojos.

—¿Y tú? ¿Tienes alguna propuesta que no sea solo criticar? —le lanzó.

Víctor la miró con sorpresa, luego respondió con una sonrisa irónica.

—Claro que sí, pero primero tienes que escucharme.

Los minutos pasaban y la discusión no cedía. En un momento, Carla presentó una idea que consideraba clave para el éxito. Víctor la interrumpió, cuestionando su viabilidad.

—¿Seguro que eso funcionará? —preguntó con tono desafiante.

—Confía un poco —respondió Carla—. He trabajado en algo parecido antes.

Víctor dudó, aunque no dijo más. Carla notó que, a pesar del choque, él prestaba atención.

—Está bien —aceptó Víctor—. Lo probaremos, pero si falla, la responsabilidad será tuya.

Carla sintió que esa frase marcaba un punto sin retorno. No podía echarse atrás ahora. Su mandíbula se tensó y asintió lentamente.

Cuando la reunión terminó, ambos salieron casi al mismo tiempo. Carla se detuvo y vio que Víctor la esperaba afuera, con las manos en los bolsillos.

—No sé si confío en ti —dijo él—, pero tampoco puedo negar que tienes talento.

Ella lo miró, sorprendida por su honestidad. Sintió que una mezcla de irritación y curiosidad la invadía.

—Lo mismo digo —contestó—. Pero esto no significa que vayamos a ser amigos.

—No, solo compañeros de proyecto —aceptó Víctor—, al menos por ahora.

Mientras caminaban hacia sus oficinas, el silencio se volvió incómodo. Carla notó que Víctor caminaba con una seguridad que la desafiaba.

—¿Crees que podremos dejar a un lado la rivalidad? —preguntó Carla sin mirarlo.

Víctor se detuvo y la miró de reojo.

—No sé —respondió—. Pero si no lo hacemos, este proyecto no saldrá adelante.

Carla sintió que la presión aumentaba. No era solo el proyecto, era algo más profundo. Algo que ninguno de los dos quería admitir.

Al llegar a su escritorio, Carla abrió su carpeta y sacó los primeros documentos. Pero su mente seguía en la conversación. Sabía que ese encuentro había cambiado las reglas del juego.

Se preguntó hasta dónde estaba dispuesta a ceder y cuánto podía aguantar de Víctor. Entre papeles y esquemas, no podía evitar recordar su mirada desafiante y esa sonrisa irónica que parecía retarla.

Mientras tanto, Víctor volvió a su oficina, pero no pudo dejar de pensar en Carla. En sus ideas, en su actitud firme, en cómo, por primera vez, sentía que no tenía todo bajo control.

La pregunta quedó flotando en el aire: ¿podrían realmente dejar a un lado la rivalidad para lograr algo juntos, o el orgullo los destruiría antes de empezar?

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Capítulos

  1. 1 Entre Rivalidades y Deseos
  2. 2 Choque de voluntades y primeras grietas
  3. 3 Conversación en la pausa del café
  4. 4 La noche del proyecto y la confesión
  5. 5 Un nuevo comienzo juntos