Historia Abierta
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Entre Rivalidades y Deseos

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Todas las edades

Dos rivales con personalidades opuestas se ven obligados a colaborar en un proyecto común…

Sinopsis

Dos rivales con personalidades opuestas se ven obligados a colaborar en un proyecto común. La tensión y el rechazo inicial dan paso a una atracción inesperada que desafía sus propias convicciones.

Apta para todas las edades.

Por Equipo Historia Abierta

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Personajes principales

  • Laura · Protagonista
  • Miguel · Protagonista
21

~4 min de lectura

Capítulo 1 · ~4 min

Entre Rivalidades y Deseos

Laura entró a la sala de reuniones con pasos firmes. No miró a nadie. Su molestia se notaba en cada poro. Ahí estaba Miguel, ya sentado, con esa sonrisa que siempre le irritaba. No podía creer que el jefe los obligara a trabajar juntos.

—No esperaba verte tan temprano —dijo Miguel sin levantar la vista de su laptop.

—No vine a charlar —respondió Laura, dejando su carpeta con fuerza sobre la mesa—. Quiero hacer esto rápido y bien. No quiero perder más tiempo contigo del necesario.

Miguel se encogió de hombros y abrió su computadora. La rivalidad entre ellos era conocida en toda la oficina. Competían por los mismos clientes, siempre queriendo superarse. Pero ahora tenían que dejar eso de lado: un proyecto clave dependía de que trabajaran juntos.

El jefe fue claro: o se unían o ninguno seguiría en la empresa. Laura apretó la mandíbula. No tenía opción.

—¿Por dónde empezamos? —preguntó Miguel, sin perder la calma.

Laura sacó un documento y lo puso en medio de la mesa. Era el plan que había preparado por su cuenta.

—Esta es mi propuesta. Creo que es la más sólida.

—Ya veo —dijo Miguel, hojeando el papel—. Pero hay cosas que no encajan. El presupuesto está muy justo y no contempla imprevistos.

—¿Entonces qué propones? —dijo Laura, con un tono firme.

La tensión crecía. Cada propuesta parecía un ataque. Pero ambos sabían que el tiempo corría y la fecha límite se acercaba.

—Si seguimos así, esto no funciona —dijo Laura, exasperada—. Necesitamos un plan común o esto se va a caer.

Miguel asintió, aceptando la verdad incómoda.

—Está bien —dijo—. ¿Qué propones?

Laura tomó aire y explicó su idea para dividir las tareas según las fortalezas de cada uno. Miguel, aunque renuente, vio sentido y aceptó. Empezaron a trabajar, pero cada palabra y gesto seguían cargados de resentimiento.

Pasaron horas revisando cifras y estrategias. Laura notó que Miguel no era solo un rival, sino alguien con quien podía aprender. Él descubrió que Laura no era solo orgullosa, sino también dedicada y justa.

Pero ninguno admitió nada en voz alta.

A media tarde, Laura levantó la vista y dijo:

—¿Sabes? No esperaba que esto fuera tan complicado.

—¿Complicado o imposible? —respondió Miguel, con una sonrisa sarcástica.

—Más complicado —replicó ella—. Pero no imposible.

—Bueno, eso es algo —dijo Miguel, cerrando su laptop por un momento—. Necesitamos más que solo voluntad para que esto funcione.

Laura frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

—Información. Hay cosas que el jefe no nos dijo. Cosas que podrían cambiar todo el proyecto.

Ella lo miró con sorpresa.

—¿Qué cosas? ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Miguel vaciló.

—No estaba seguro si era mi lugar. Pero ahora que estamos trabajando juntos, creo que debemos ser honestos.

Laura cruzó los brazos, desconfiada.

—¿Entonces? ¿Qué sabes?

Miguel sacó su celular y mostró un mensaje encriptado.

—Esto es lo que me llegó hace poco. No sé mucho, pero parece importante.

Ella leyó rápido y levantó la vista.

—¿Por qué nuestro cliente ocultaría esta información?

—Eso es lo que debemos descubrir —dijo Miguel—. Si esto es verdad, puede cambiar todo.

Laura se quedó en silencio, pensando en las consecuencias.

—Si esto sale a la luz, ¿qué pasará con el proyecto? —preguntó—. ¿Y con nosotros?

Miguel se encogió de hombros.

—No lo sé. Solo sé que no podemos seguir ignorando esto.

Laura guardó la carpeta con cuidado y se levantó. Su mirada se encontraba fija en la pantalla del celular de Miguel, como buscando respuestas que no estaban ahí.

—Mañana seguimos —dijo Miguel, mirando su reloj.

—Claro —respondió ella, sin mirarlo.

Cuando se dirigía a la puerta, Miguel la llamó.

—Laura, una cosa más —dijo con seriedad—. Necesito que confíes en mí, aunque no sea fácil. Este proyecto depende de eso.

Ella dudó un momento, luego asintió lentamente.

—Lo intentaré —dijo—. Pero no prometo nada.

Miguel sonrió, aunque no llegó a ser una sonrisa completa.

—Eso es todo lo que pido.

Laura salió de la sala, pero la pregunta seguía rondando en su mente: ¿Por qué esta información estaba oculta y qué consecuencias traerá para ellos?

Al cerrar la puerta, Miguel se quedó mirando el espacio que ella había dejado. Sus dedos tamborileaban sobre la mesa, mostrando una mezcla de frustración y urgencia. Sabía que ese mensaje era solo la punta del iceberg.

Laura caminó hacia el ascensor sin mirar atrás, pero su mente no paraba de darle vueltas a la conversación. Se preguntaba qué secretos más escondería ese cliente y cómo todo eso podía complicar no solo el proyecto, sino también su ya difícil relación con Miguel.

¿Podrían realmente dejar de lado su rivalidad y trabajar juntos? Y si no, ¿qué pasaría con todo lo que estaba en juego? La duda la acompañó hasta que el ascensor cerró las puertas.

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Capítulos

  1. 1 Entre Rivalidades y Deseos
  2. 2 Descubriendo grietas
  3. 3 Confesiones a medias
  4. 4 Atracción inesperada
  5. 5 Un nuevo comienzo