Sinopsis
Un crimen reciente desvela secretos enterrados hace mucho tiempo. Cada capítulo revela nuevas pistas, llevando al protagonista más cerca de la verdad, mientras el culpable permanece oculto entre sombras.
Apta para todas las edades.
Por Equipo Historia Abierta
- Completada
- 5 capítulos
- Publicada el
Personajes principales
- Andrés · Protagonista
- Clara · Secundario
- Martín Salazar · Secundario
Capítulo 1 · ~4 min
El Eco de la Mentira
Andrés llegó a la escena del crimen con el ruido de las sirenas quedando atrás, cada vez más lejano. La calle estaba cerrada con cinta amarilla. Varias patrullas y policías formaban una barrera que impedía el paso. Al fondo, en medio del asfalto, el cuerpo de un hombre yacía inmóvil. Pero antes de mirar al cuerpo, Andrés notó algo fuera de lugar en la acera: un reloj antiguo tirado, lejos del cuerpo.
—¿Lo vieron? —preguntó a un oficial que anotaba datos en una libreta.
—Sí, oficial —respondió sin levantar la vista—. Lo encontraron hace unos minutos aquí, justo donde está.
Andrés se agachó con cuidado y recogió el reloj. La caja estaba abollada y la correa rota, pero el cristal no tenía ni un rasguño. Las manecillas marcaban las tres y diez, aunque parecía detenido.
—Esto no parece de ahora —murmuró mientras lo examinaba.
Un detective joven se acercó por detrás.
—¿Qué piensa, Andrés? —preguntó con curiosidad.
—No encaja con la escena —respondió—. Está demasiado lejos del cuerpo para ser un accidente.
—La víctima apareció hace menos de una hora —dijo el joven—. Pero ese reloj parece de otra época.
Andrés miró a su alrededor. Todos estaban concentrados en el cuerpo y las pruebas inmediatas, sin prestar atención al reloj.
—Necesito saber quién es —dijo mientras guardaba el reloj en una bolsa de evidencia.
De repente, una mujer cruzó la cinta amarilla con pasos rápidos.
—¿Puedo ayudar? —preguntó con voz temblorosa.
—¿Quién es usted? —inquirió Andrés, sin bajar la guardia.
—Me llamo Clara. Soy amiga de la víctima. Llegué apenas me enteré.
Andrés la observó con desconfianza, pero decidió escucharla.
—¿Qué sabe de él? —preguntó.
—No era un hombre común. Tenía secretos que no quería que nadie supiera.
—¿Qué tipo de secretos? —insistió Andrés.
Clara dudó un momento.
—No puedo decir mucho, pero creo que alguien quería silenciarlo para siempre.
Andrés sintió que la investigación tomaba un giro inesperado. El crimen no parecía tan reciente ni tan simple.
Mientras hablaban, un ruido seco llamó la atención de Andrés. Un policía había encontrado una carpeta medio oculta entre unos arbustos cercanos.
—Esto podría ser importante —dijo Andrés mientras se acercaba y recogía la carpeta.
Al abrirla, encontró documentos con fechas de hace diez años. Había fotos, notas y cartas que hablaban de una disputa antigua, algo que nadie más parecía conocer.
—¿Por qué nadie sabía de esto? —murmuró Andrés, pasando las hojas con rapidez.
—Porque alguien ha estado escondiendo la verdad —respondió Clara, mirándolo directo a los ojos.
Andrés sintió que el caso era más complicado de lo que esperaba. No solo un crimen reciente, sino una mentira enterrada hace años que alguien quería mantener oculta.
Guardó los documentos con cuidado y volvió a mirar a Clara.
—¿Hay alguien más que debería saber esto? —preguntó.
—No confío en casi nadie —contestó ella—. Pero creo que tú puedes descubrir lo que nadie se atreve a decir.
De repente, Andrés escuchó un susurro detrás de él. Se giró rápido, pero no vio a nadie. El sonido del tráfico y la ciudad parecía apagado, como si algo más grande estuviera por pasar.
—¿Quién más estuvo aquí antes de que llegáramos? —preguntó, mirando a los policías.
—Unos vecinos dijeron que vieron a un hombre salir corriendo, pero nadie lo identificó —respondió un agente.
—¿Y la víctima? —insistió Andrés—. ¿Tenía enemigos?
—Nadie lo sabía —dijo Clara—. Al menos, nadie que quisiera admitirlo.
Andrés volvió a mirar el reloj. Algo en ese objeto le parecía clave, pero no sabía qué.
—¿Por qué alguien dejaría este reloj lejos del cuerpo? —se preguntó en voz alta.
—Quizá es un mensaje —sugirió Clara.
—O una distracción —replicó Andrés—. Pero no puedo ignorarlo.
La policía seguía trabajando, pero Andrés sentía que el tiempo corría en contra. Tenía que encontrar respuestas antes de que la verdad se escondiera entre mentiras y medias verdades.
—Si no resuelvo esto —pensó mientras guardaba todo en su bolsa—, no solo perderé el caso, también la confianza de quienes creen en mí.
Una pregunta seguía rondando en su mente: ¿Quién estaba dispuesto a matar para que esa mentira no saliera a la luz? ¿Y qué papel jugaba ese reloj en todo esto?
Mientras la escena se llenaba de luces y voces, Andrés sabía que lo que tenía delante era solo el eco de un secreto mucho más profundo. El reloj, la carpeta y las palabras de Clara eran pistas que no podía dejar pasar.
—¿Qué hay en el pasado de la víctima que alguien quiere ocultar? —se preguntó antes de alejarse para ordenar las primeras investigaciones.
El caso apenas comenzaba, pero ya sabía que cada respuesta traería más preguntas.